martes, 16 de marzo de 2010

De Osaka a Shanghai

Vuelta la burra al trigo.
Yo que habia planedo llegar a China para celebrar el anyo nuevo Chino no cai en la cuenta de que pasa como en Espanya... que el anyo nuevo es el dia 1, pero se celebra el 31, madrugada del 1.

Asi que el dia interesnate para celebrar es el 13 y no el 14 como me marque a fuego entre ceja y ceja, pero... hohoho!!, no fui el unico que cayo en tan lamentable error. En el ferry conoci a un grupo muy majo de no orientales que andaban mas o menos en mi situacion.(mal de pocos..)

El viaje prometia mas de lo que ofrecia. Fuimos recibidos como en vacaciones en el mar, por la tripulacion. Esta doblaba en numero a los pasajeros. Estos aun siendo pocos nos concentrabamos en el camarote mas barato del barco... donde se duerme en el suelo.Dejando el resto del barco como un barco fantasma donde se podria rodar la segunda parte del resplandor. Ahi va la foto.



El trayecto dura un par de dias. El primero discurre al resguardo de tierras niponas, pero al segundo ya nos encontramos en aguas del mar de Japon. Conocidas estas por su falta de placidez.

Asi que no pudimos remediar caer la mitad de los presentes en un mareo continuo que no llegaba a manifestarse en forma de vomitona por suerte divina.

Asesorados por el doctor del barco (tambien lo habia) nos tomamos una pastilla antimareo. Esta tardo la friolera de 4h en hacer efecto. Para esas nos habiamos perdido la cena banqueta de fin de anyo y la mitad del karaoke. Pero para la segunda parte, ya recuperados, pusimos al aforo chino a nuestros pies, aunque Dios sabe bien que a esas alturas de la velada la mitad de ellos ya andaban a gatas.


segundo por la derecha es el doctor. El se encargo de traernos una caja de cerveza por la patilla.



La parte no oriental del barco.


La manyana siguiente llagamos al centro de Shanghai remontando el rio huangpu, justo hasta el centro de la ciudad.
Frio, lluvia, niebla, humedad... no fue un gran entrada a China meteorologicamente hablando, pero las vistas valian la pena.



No hubo problemas para entrar en China. Pero he de decir que en el ferry me olvide los enseres de aseo que tan bien recogiditos en una bolsita tenia. Esponja, jabon, champu, corta unyas (a esas alturas era el segundo que perdia), navaja de afeitar... nada en comparacion con la historia del pasaporte.

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