Me encuentro delante de una delicada decisión, volver a coger el tren y pasar otras 12h de aburrimiento o ilustrarme con las tallas de los templos de Kajuraho. Donde seguro que encuentro paz y sosego espiritual...
... a Kajuraho
Desde Varanasi sorprendentemente hay tren hasta Kajuraho. El tren llega a las 5 de la manyana. Es de noche y esta lloviendo. Estoy en un vagón lleno de guiris al final del tren. A las cinco menos cuarto de la madrugada el tren para en una estación. No hay luz en la estación. Alguien sugiere que debe ser la siguiente parada porque en India los trenes nunca van adelantados. Llevamos cinco minutos parados, por suerte un rayo ilumina el cielo y podemos leer el nombre de la estación: Kajuraho. Hay estampida general del tren.
El pueblo no tiene nada mas que los templos. Es un pueblo pequeño, cosa que agradezco, pero para compensar el bajo número de Indios que habitan estos son extremadamente pesados.
Ya con una coraza antiindios me dirijo a desayunar, y que mejor que el plato estrella de la casa, crepe de de todo.
Ahí está el señor de la foto es el cocinero que me trae el super crepe, que le llama de otra manera. Lo abre delante mio y señala todos los ingrediente que hay por ahí en medio, mejor no saberlos. Acabo que necesito hacer la siesta aun siendo el desayuno.
Una vez ya dispuesto a visitar los templos decido que para paliar mi escaso saber sobre estos mismos es mejor alquilar la audio-guia. Me gano la desaprobación de todos los Indios apostados en la entrada ofreciendo sus servicios como guias.
Las 50 Rupias que me cuesta no auguran nada bueno, y viendo el walkman desactualizado (sin botón de rebobinado) y con goma de pollo para mejor funcionamiento... me quedo pensando si he hecho bien.
La cinta es un rollo. Me pierdo siguiendo los numeros repartidos por el templo. Las pilas del walkman flaquean a los veinte minutos. Vuelvo a recepción para que me las cambien. Los Indios que hacen de guia se rien de mi elección.
Decido, aun con pilas nuevas, no seguir la guia y dedicarme a la simple admiración de las esculturas de los templos. Una vez mas la prueba del lápiz es pasada con holgura (foto arriba)
Ahi va una muestra de los templos.
Destacar el color de la piedra usada para el trabajo, así como los finos acabados realizados en los pendientes de las doncellas y los artesonados de la fachada... que no aparecen en la foto.
Aquí tampoco aparece el artesonado... pero creo apreciar detalles platerescos en el encofrado.
Un par de dias en Kajuraho son mas que suficientes para darle la vuelta al pueblo tres veces, de ahi y antes de llegar a Agra hay otro pueblito donde parar un par de dias, Orcha.
Orcha es un paradigma... como toda la India. Tiene ocho mil habitantes y un palacio con sus respectivas ruinas que es el doble de grande que el propio pueblo.
Parece que hay que pagar entrada para acceder al palacio. No me convence la idea de soltar rupias, asi que me contento con rodear el palacio. Con la tonteria entro por la puerta de atrás y me cuelo al palacio. Intento pasar desapercibido, aun yendo en dirección contraria al resto de visitantes... diez minutos después y ante la falta de vigilantes varios pongo en duda que esté en ninguna parte del palacio en la que se tenga que pagar.
Le doy una vueltilla al palacio y prosigo por las ruinas exteriores.
El de arriba es el jardinero del recinto. Me invita a que visite el museo al dia siguiente, ahora esta cerrado. El señor vive allí al lado, con su mujer. No puede resistirse a pedirme una foto con su cabra favorita...
Andando, andando llego al rio que bordea el palacio.
El rio no es especialmente de aguas cristalinas, en concreto en los recodos con aguas remansadas. Hay unos hombres que prueban suerte con el anzuelo, otros se bañan y uno se dedica a limpiar su ropa. No auguro una pesca profusa, pero en caso de que caiga algo me queda el consuelo de que ese rio no es el Ganges.
Orcha no da para mas y de hecho solo me quedan un par de dias para salir de la India... y hay que pasar por Agra a visitar el Taj Mahal.
Salgo de Orcha por la mañana en bus local de caca. Hacemos 150km en 5 horas. Llegamos a Jansi, de alli un tren a Agra. Llego por la tarde. Justo para encontrar alojamiento y restaurante que respete mi estómago.
Al Taj Mahal hay que ir a primera hora de la mañana, justo cuando abren, que es a las 6 de la mañana. Se supone que el Taj Mahal luce mejor a esas horas, a parte el numero de turistas es relativamente escaso.
Pues llego a primera hora y el lugar esta lleno hasta la bandera... tampoco tanto, pero hay mucha gente, aunque una vez dentro el recinto es grande y la gente se dispersa. Hay que buscar lugar donde poder hacerse la foto de rigor con el Taj Mahal de fondo y si es con posturitas mejor.
Y Aqui el Taj Mahal, blanco, enorme, majestuoso... que cada cual opine de su hermosura.
Esa tarde cojo un tren dirección a Delhi. Llego deliberadamente tarde, A eso de las nueve y media. Cojo un taxi y ni siquiera me molesto en regatear el precio hasta el aeropuerto. Paso la noche en la sala de espera y a las siete de la mañana cojo un vuelo. Dejo la India despues de un par de meses, porfin, y acabo el viaje que empezó en Japón.
FINAL DEL VIAJE