viernes, 10 de septiembre de 2010

El final de la India y de todo

Desde Varanasi solo queda una ciudad que visitar, Agra, con el Taj Mahal. Tengo dos opciones, volver sobre los railes del tren hasta Agra o dar un pequeño rodeo y pasar por Kajuraho. Este es un pueblo pequeño con un montón de templos con esculturas de tematica erótica. Se conocen como los temlos del Kamasutra.
Me encuentro delante de una delicada decisión, volver a coger el tren y pasar otras 12h de aburrimiento o ilustrarme con las tallas de los templos de Kajuraho. Donde seguro que encuentro paz y sosego espiritual...
... a Kajuraho

Desde Varanasi sorprendentemente hay tren hasta Kajuraho. El tren llega a las 5 de la manyana. Es de noche y esta lloviendo. Estoy en un vagón lleno de guiris al final del tren. A las cinco menos cuarto de la madrugada el tren para en una estación. No hay luz en la estación. Alguien sugiere que debe ser la siguiente parada porque en India los trenes nunca van adelantados. Llevamos cinco minutos parados, por suerte un rayo ilumina el cielo y podemos leer el nombre de la estación: Kajuraho. Hay estampida general del tren.

El pueblo no tiene nada mas que los templos. Es un pueblo pequeño, cosa que agradezco, pero para compensar el bajo número de Indios que habitan estos son extremadamente pesados.
Ya con una coraza antiindios me dirijo a desayunar, y que mejor que el plato estrella de la casa, crepe de de todo.



Ahí está el señor de la foto es el cocinero que me trae el super crepe, que le llama de otra manera. Lo abre delante mio y señala todos los ingrediente que hay por ahí en medio, mejor no saberlos. Acabo que necesito hacer la siesta aun siendo el desayuno.




Una vez ya dispuesto a visitar los templos decido que para paliar mi escaso saber sobre estos mismos es mejor alquilar la audio-guia. Me gano la desaprobación de todos los Indios apostados en la entrada ofreciendo sus servicios como guias.
Las 50 Rupias que me cuesta no auguran nada bueno, y viendo el walkman desactualizado (sin botón de rebobinado) y con goma de pollo para mejor funcionamiento... me quedo pensando si he hecho bien.



La cinta es un rollo. Me pierdo siguiendo los numeros repartidos por el templo. Las pilas del walkman flaquean a los veinte minutos. Vuelvo a recepción para que me las cambien. Los Indios que hacen de guia se rien de mi elección.
Decido, aun con pilas nuevas, no seguir la guia y dedicarme a la simple admiración de las esculturas de los templos. Una vez mas la prueba del lápiz es pasada con holgura (foto arriba)
Ahi va una muestra de los templos.





Destacar el color de la piedra usada para el trabajo, así como los finos acabados realizados en los pendientes de las doncellas y los artesonados de la fachada... que no aparecen en la foto.



Aquí tampoco aparece el artesonado... pero creo apreciar detalles platerescos en el encofrado.

Un par de dias en Kajuraho son mas que suficientes para darle la vuelta al pueblo tres veces, de ahi y antes de llegar a Agra hay otro pueblito donde parar un par de dias, Orcha.



Orcha es un paradigma... como toda la India. Tiene ocho mil habitantes y un palacio con sus respectivas ruinas que es el doble de grande que el propio pueblo.

Parece que hay que pagar entrada para acceder al palacio. No me convence la idea de soltar rupias, asi que me contento con rodear el palacio. Con la tonteria entro por la puerta de atrás y me cuelo al palacio. Intento pasar desapercibido, aun yendo en dirección contraria al resto de visitantes... diez minutos después y ante la falta de vigilantes varios pongo en duda que esté en ninguna parte del palacio en la que se tenga que pagar.
Le doy una vueltilla al palacio y prosigo por las ruinas exteriores.





El de arriba es el jardinero del recinto. Me invita a que visite el museo al dia siguiente, ahora esta cerrado. El señor vive allí al lado, con su mujer. No puede resistirse a pedirme una foto con su cabra favorita...
Andando, andando llego al rio que bordea el palacio.




El rio no es especialmente de aguas cristalinas, en concreto en los recodos con aguas remansadas. Hay unos hombres que prueban suerte con el anzuelo, otros se bañan y uno se dedica a limpiar su ropa. No auguro una pesca profusa, pero en caso de que caiga algo me queda el consuelo de que ese rio no es el Ganges.

Orcha no da para mas y de hecho solo me quedan un par de dias para salir de la India... y hay que pasar por Agra a visitar el Taj Mahal.

Salgo de Orcha por la mañana en bus local de caca. Hacemos 150km en 5 horas. Llegamos a Jansi, de alli un tren a Agra. Llego por la tarde. Justo para encontrar alojamiento y restaurante que respete mi estómago.



Al Taj Mahal hay que ir a primera hora de la mañana, justo cuando abren, que es a las 6 de la mañana. Se supone que el Taj Mahal luce mejor a esas horas, a parte el numero de turistas es relativamente escaso.
Pues llego a primera hora y el lugar esta lleno hasta la bandera... tampoco tanto, pero hay mucha gente, aunque una vez dentro el recinto es grande y la gente se dispersa. Hay que buscar lugar donde poder hacerse la foto de rigor con el Taj Mahal de fondo y si es con posturitas mejor.



Y Aqui el Taj Mahal, blanco, enorme, majestuoso... que cada cual opine de su hermosura.



Esa tarde cojo un tren dirección a Delhi. Llego deliberadamente tarde, A eso de las nueve y media. Cojo un taxi y ni siquiera me molesto en regatear el precio hasta el aeropuerto. Paso la noche en la sala de espera y a las siete de la mañana cojo un vuelo. Dejo la India despues de un par de meses, porfin, y acabo el viaje que empezó en Japón.



FINAL DEL VIAJE

lunes, 6 de septiembre de 2010

El Ganges

Y luego Varanasi. Si señor, un combo de trenes de 21h, entre retrasos y paradas estrategicas para que pasen las vacas por las vias (digo yo). La cuestión es que tardamos unas 6 horas mas de lo previsto.
La parte positiva (por encontrarle alguna) es que los trenes en la India son de lo mas entretenidos. Cuando no pasan vendiendo tacitas de te, pasan con samosas, o pasa algun tullido pidiendo dinero, o los Indios que se han sentado enfrente te piden que les hagas unas fotos, y luego vuelve a pasar otro tullido pidiendo dinero, o la gente que mastica una especie de tabaco de mascar de color rojo-amarronado escupe por la ventanilla y luego te miran riendo enseñando todos los dientes manchados... y vuelve a pasar otro tullido pidiendo dinero... en fin el que se aburre es porque quiere.




En Varanasi ya empiezo a estar curtido de la India. Mi llegada a la estacion con la mochila enorme a mi espalda no pasa inadvertida para el ojo avizor de los Indios. De hecho llevo una funda color verde chillón que cubre toda la mochila evidenciando claramente mi condicion de turista y facilitando mi localizacion por parte de los Indios, que te acompañan desde el anden al motocarro y de alli al hotel.

Yo que ya llevo algun tiro pegado por la India (nunca se pegan suficientes en la India) intento conseguir precio bajo y alardeo de tener habitacion reservada, con lo cual cualquier intento de acabar en el hotel de cualquier primo de los presentes en cien metros a la redonda es inutil.
Llego a mi hotel despues de pasar previamente por otros tres y tener que repetir al que me lleva que ya tengo habitación... aun siendo falso.
La foto de arriba es desde otro hotel... el mio era suficientemente barato como para no tener vistas algunas al Ganges.



Así es, el Ganges es lo que mueve esta ciudad... eso y las tiendas de seda que las hay a patadas. El rio es sagrado y hay una multitud de personas que lo visitan a diario y hacen vida alrededor suyo. Las entradas al rio se llaman Ghats, hay un monton, pero destacan un par por su importancia. El de cremacion de los cuerpos y el del baño de los peregrinos.



Estos son los troncos que se venden para quemar los cuerpos detras del señor de cuclillas esta la bascula para pesarla.
A mas dinero mas leña, a mas leña mas fuego y a mas fuego mas se consume el cuerpo... luego las cenizas al agua... o lo que queda, eso es lo que dicen las leyendas. Tambien hay los que se echan al rio sin pasar por caja (entender caja por quemar).





No estoy muy orgulloso de la foto de arriba, estan prohibidas, la hice sin mirar y no sabia que traian a un muerto. Es el que va envuelto de naranja.
De hecho los muertos llegan desde toda la India y se pasean por la ciudad a hombros de familiares y conocidos de camino al ghat crematorio acompañado de canticos y oraciones.



Al caer la tarde en el ghat principal se reunen los peregrinos y de mas fervientes seguidores (todos los Indios). Se hacen ceremonias con fuego y se acaba la velada con remojon en el Ganges, cuyas aguas son popularmente conocidas por su falta de salubridad... pues se llevan garrafitas de agua con una muestra, que tal vez es para analizar, porque mucho elucubrar me parece pensar que acaba en un vaso a la hora de la cena...



El baño dura hasta tarde, pero para las diez la cosa se va calmando y el ghat y las calles laberintisticas de Varanasi se van vaciando. Muchos de los peregrinos se quedan a dormir en las plazas de los ghats entre otros peregrinos y vacas.




El dia se acaba y porque no con una partida de Carrom que es un juego Indio que es como un billar pero con fichas y se tira con el dedo... parece facil, pero hay mucho viciado en la India y los hay que parecen jugar a tres bandas incluso.




Para el segundo dia en Varansi, el señor y el mes de agosto, me ragalan el encuentro con seis chicos/as de Alella y cercanias (para no quedar mal). Son tan majetes y simpaticos que me acoplo a ellos el tiempo que coincidimos en Varanasi.
Las chicas pelean y regatean con los Indios que parece que tienen máster. Consiguen el mejor precio con los rickshaw y cualquier cosa que se propongan... Yo me lo miro con cierta envidia. Llevan una semana en India y manejan a los Indios mucho mejor que yo, son los de abajo, claro.