Despues de Siem Reap voy hacia Battanbang, es la segunda ciudad de Camboya. Eso no quita que siga siendo una ciudad pequenya.
Llego a Batanbang al medio dia. Al bajar del autobus parecemos un equipo de futbol, hay un monton de personas esperandonos y gritando, no tanto para conseguir un atografo como para llevarnos a algun hotel que debe regentar algun primo suyo.
Despues de un rato de aporreos y discusiones me dejo convencer por uno de ellos. Quiero llamarle Manolo, pero se presenta como Tin tin y ante este nombre no me atrevo a cambiarselo.

Este es Tin tin, muy majo el senyor. La estacia en Batanbang no promete ser muy larga asi que pregunto a Tin tin que me sugiere hacer por la zona.
Descubro que Tin tin es un pozo de sabiduria turistica. Despues de escuchar todas las opciones apuesto por la visita a las cuevas de los murcielagos.
Tin tin me asegura que a la puesta del sol salen millones de murcielagos a buscar mosquitos.
Me muestro asceptico sobre ver millones de murcielagos y Tin tin responde, sin titubear, que hay billones. Me pregunto si Tin tin me toma el pelo deliberadamente.

Pues no, Tin tin controla de numeros y la cantidad de murcielagos que alberga la cueva es tal que a cien metros de distancia de la entrada huele a caca de murcielago que echa para atras.

Este es el otro espectaculo que se puede ver desde la cueva de los murcielagos, y si! una vez mas la puesta de sol es gratuita.
Un par de dias en Batanbang son suficientes para ver toda la ciudad y alrededores, asi que decido ir directamente a Phnom Penh. Eso son otras 7h de bus matutino.
Al llegar a la capital de Camboya hay lucha encarnizada entre los taxistas a la salida del bus. Me rodean tres. Uno me pide 3 dolares. Miro a otro y le ofrezco 2, este dice que si con la cabeza. Pero el de los 3 me sopla que el otro no habla Ingles y que no tiene idea de donde se encuentra el hostel. Le pregunto al de 2 dolares en ingles cuanto tardamos hasta el hostel. Sonrie y asiente con la cabeza (maldicion!!! el senyor 2 dolares no se entera de un torrao). Miro al senyor 3 dolares. El me mira con una expresion de "ya te lo dije", me subo a su tuk-tuk.
A los 10 minutos el senyor 3 dolares empieza a preguntar a todos los conductores de tuk-tuk que encuentra por el camino. Le pregunto si sabe donde esta el hostel y me recomienda ir a uno que el conoce cerca de la zona. Le digo que no.
Al rato se gira, sonrie y me dice que realmente no sabe donde demonios esta el hostel, que me ha enganydo, vaya. Le hago parar al lado de un cafe con internet. Salgo al cabo de quince minutos con la direccion del sitio. Llegamos en tres minutos.

Los campos de exterminio de la capital, Phnom Penh, son una de las visitas obligadas de la ciudad. Aprovechando las circunstancias compro un libro que relata la experiencia de una familia durante los 3 anyos del genocidio.
El libro se lo compro a una ninya de 12 anyos que primero quiere limpiarme los zapatos. le ensenyo mis chanclas y le digo que no hace falta limpiarlas y le muestro que la suela se esta despegando y que voy a tirarlas. Ella replica que puede arreglarme las sandalias. Acepto la propuesta y ella sale montada en bicicleta con un amiguete de la misma edad. Vuelven a los 5 minutos con un bote de pegamento. Empiezan a enganchar las sandalias. El ninyo se pega los dedos con la cola, la ninya le sermonea. Un cuarto de hora despues me devuelven las sandalias con algun borboton de pegamento.
A los 20 minutos la ninya vuelve con un cesto lleno de libros fotocopiados. le digo que ya me ha arreglado las sandalias y que por hoy ya esta bien. Replica en un Ingles muy divertido. Diez minutos despues le compro el libro que habla del holocausto de Camboya.
A parte de la tristeza de la historia reciente de Camboya, Phnom Penh tiene mas alicientes, aqui van algunos.

Masaje de pies a cargo de unos pescaditos, dura 20 minutos, de los cuales me paso mas de diez riendome de las cosquillas que me hacen. Los pececillos se comen la piel muerta de los pies. Cuando saco los pies algun pescadito nada con signos de pesadez de estomago, ardor y otros directamente flotan panza arriba,

Rana frita. De todos los animales "raros" que se pueden comer por estos paises este es el unico que me atrevo a comer.

Evidentemente los unicos asombrados por ver un elefante circular por la carretera eramos los turistas.
Despues de tres dias decido coger un bus, one more time, y viajar a Vietnam de nuevo, esta vez al sur.