A las 5 de la mañana empieza la subasta de atún (congelado) y acaba a las 6:15. Así que toca levantarse pronto.
El espectáculo vale la pena, tanto la subasta como todas las paradas de pescado de los alrededores, se pueden ver cosas extraordinarias como almejas del tamaño de una naranja o bichos que podrían ser monstruos marinos. Para muestra un par de fotos. Espero que la calidad de las fotos sea buena que ya me he comprado una cámara nueva.


El ajetreo del mercado es considerable, está lleno de carritos eléctricos circulando por cualquier pasillo suficientemente ancho como para que quepan. Hay que tener cuidado con estos carritos y también con bicicletas, motos, carretillas y japoneses llevando cajas y bolsas de pescado. Lo interesante es que a nadie parece molestarle tener un montón de turistas dando vueltas y sacando fotos de cualquier cosa.
ahí van mas fotos y un vídeo

Y después de la visita, justo al lado, hay un montón de bares que sirven desayuno a lo japones, (bol de arroz con sashimi de salmón, huevas de salmón y atún picado, sopa miso y te verde) estaba rico, pero a las 7 de la mañana tal vez no es el desayuno que mas apetece).



